Santillana del Mar
Una villa cántabra de piedra dorada, de casonas y colegiata románica, junto a las cuevas de Altamira.
Santillana creció en torno a un monasterio que guardaba las reliquias de santa Juliana, y su colegiata del siglo doce tiene una portada románica labrada y un claustro con capiteles de escenas bíblicas y de caza. La villa que se formó a su alrededor fue sede de la nobleza cántabra, y sus dos calles empedradas están bordeadas de casonas de piedra con escudos labrados de los siglos quince a dieciocho. Sartre la llamó el pueblo más bonito de España; el ingenio local apunta que el nombre es una triple mentira, porque ni es santa, ni es llana, ni está en el mar. A dos kilómetros están las cuevas de Altamira, cuyo techo pintado está cerrado al visitante, con una réplica a tamaño real, la Neocueva, en el museo contiguo.
Lo que ves de verdad
- La colegiata - una iglesia y un claustro románicos del siglo doce.
- Las casonas - escudos labrados a lo largo de dos calles empedradas.
- La réplica de Altamira - una copia a tamaño real del techo pintado de la cueva, al lado.
- Las calles de piedra - una villa en buena medida cerrada al tráfico.
Cuándo ir
De abril a junio y de septiembre a noviembre. La villa es pequeña y se llena de grupos de autocar desde media mañana hasta la tarde, así que temprano o al final del día es mucho mejor. La lluvia cántabra es frecuente.
Expectativas honestas
La cueva original de Altamira está cerrada desde 2002, salvo un sorteo que admite a cinco personas por semana, así que lo que se ve es una réplica. La villa está muy comercializada, con tiendas de recuerdos en casi todos los edificios. El aparcamiento queda fuera y es de pago.
Cerca de aquí
El museo de Altamira está a dos kilómetros. Comillas y San Vicente quedan al oeste por la costa.
Los horarios, los precios y los cierres de temporada cambian - consulta la fuente oficial antes de ir: sitio oficial.