Chillida Leku
Cuarenta esculturas de hierro y granito de Eduardo Chillida repartidas por un prado vasco alrededor de un caserío del siglo dieciséis restaurado.
Eduardo Chillida compró el caserío Zabalaga y sus tierras en 1983 y pasó años restaurando el edificio y colocando su obra en los prados y robledales del entorno, hasta abrirlo en el año 2000 como un museo que quiso que fuera un lugar donde la gente pudiera pasear entre esculturas y descansar bajo los árboles. Alrededor de cuarenta obras grandes en acero corten, hierro y granito están al aire libre, varias de ellas de las series que exploran el espacio, el peso y el vacío entre masas, con piezas menores, dibujos y estudios dentro del caserío. Murió en 2002. El museo cerró en 2011 por motivos económicos y reabrió en 2019 con un nuevo acuerdo con la galería Hauser & Wirth. La finca ocupa unas once hectáreas.
Lo que ves de verdad
- Las esculturas del prado - alrededor de cuarenta obras grandes de hierro y granito al aire libre.
- El caserío Zabalaga - un baserri del siglo dieciséis restaurado que guarda las piezas menores.
- Los robledales - una finca plantada y pensada como marco para la obra.
- El acero corten - superficies oxidadas que cambian con el tiempo y la estación.
Cuándo ir
De abril a junio y de septiembre a noviembre. El escenario es al aire libre y la lluvia vasca es frecuente. El color otoñal de los robles le va bien al acero oxidado. El museo cierra los martes fuera de temporada alta.
Expectativas honestas
Casi toda la visita transcurre al aire libre en un clima húmedo, así que el tiempo la condiciona mucho. La obra es abstracta y exigente: a quien no le interese le parecerá la finca agradable pero se le escapará el sentido. Llegar exige autobús o coche.
Cerca de aquí
San Sebastián queda ocho kilómetros al norte. El Peine del Viento, también de Chillida, está en su bahía.
Los horarios, los precios y los cierres de temporada cambian - consulta la fuente oficial antes de ir: sitio oficial.